• Playa AvellanasArena, una ola y bosque detrás, sin calle de tiendas. No suponga que es un nado. Mire una serie antes de entrar. Al mediodía no queda sombra.
  • Surf de AvellanasEstá más limpia temprano. Quien aprende se queda adentro. Afuera no es la primera clase. La brisa de la tarde la deshace: no espere al viento.
  • Playa NegraLa rompiente al sur es una punta más rocosa y más pesada. Déselo a la mañana. No cabe en veinte minutos, y no es la ola de clase de aquí.
  • El estuarioDetrás de la playa: aves y agua quieta, no otro nado. Tiene que bajarse del auto. Camine el borde por la mañana, cuando las aves de verdad están.
  • TamarindoAl norte están el mercado y la noche. El camino es más lento de lo que parece. Duerma en esta playa callada. Vaya al pueblo solo si lo necesita.
  • Caminata al amanecerArena vacía antes del calor, y antes de que la marea llene las rocas. Vaya con la arena fresca. En esa hora la playa es suya. No hay tiendas.
  • Monos congoGritan en los árboles de atrás con la primera luz. Pare y mire arriba. Al mediodía ya callaron. No lo deje para la caminata de la tarde.
  • Pozas de mareaEn las rocas de los extremos, y solo con bajamar. Si el agua ya subió, no hay nada que ver. El piso resbala. No le dé la espalda a una serie.
  • Atardecer en AvellanasLa playa mira al oeste, y no hay gentío de pueblo. Llegue con tiempo para sentarse. Si hay brisa, va a querer una capa cuando el sol ya se puso.
  • Playa GrandeAl norte de Tamarindo está la playa de las baulas, más lejos que la punta del sur. Es otra ola. Vaya por la arena larga, de mañana. Lleve agua.

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